Te podría decir que lo encontré,
que mide uno setenta y algo,
que ríe y te rompe los miedos,
que sus ojos te atraviesan el alma,
que sus manos te encienden la piel.
Te podría decir que lo encontré,
habla de la vida sin voltear al pasado,
frecuenta sus miedos y los abraza con ímpetu,
construye sus sueños y los lleva a cabo.
Te podría decir que lo encontré,
que lo he visto más vivo de lo que cualquiera podría imaginar,
que en el fondo esconde su cajita de sentimientos
y con recelo los protege porque no le gusta que lo cuestionen.
Te podría decir que lo encontré,
que es perfecto a su manera,
e imperfecto a la vez.
Te podría decir que lo encontré,
sin buscarlo y cuando menos lo pedí,
sin previo aviso se filtró entre las capas de lo que dejó ver,
sin mentiras ni presiones nos enrollamos en este vaivén
de sentimientos libres y cariños de vez en vez.
Te podría decir que lo encontré…
aunque algún día lo pueda perder.
Te extraño en aquellas horas en las que incluso, jamás hablábamos, te extraño al irme a dormir y no puedo escuchar tu voz, te extraño al despertar cuando no tengo tus mensajes pidiéndome que despierte rápido porque me extrañas. Incluso extraño tus “Bebecita”. Y es que a decir verdad, extraño hasta tus mil dramas y toda tú oscuridad es que incluso desde la oscuridad más profunda, sabias alumbrar todo mi mundo, extraño hasta tu inseguridad en cuanto a todo y la magia que haces al escribir. Extraño protegerte y ser tu armadura y también el peluche que abrazas por las noches.
Pero…
Ahora me pregunto
¿De verdad me abrazabas a mi?
¿De verdad alguna vez me quisiste?
Tus actos demuestran que no, pero me quiero aferrar a la idea de que sí.
Aunque sea mentira.
When you start to know someone, all their physical characteristics start to disappear. You begin to dwell in their energy, recognize the scent of their skin. You see only the essence of the person, not the shell. That’s why you can’t fall in love with beauty. You can lust after it, be infatuated by it, want to own it. You can love it with your eyes and your body but not your heart. And that’s why, when you really connect with a person’s inner self, any physical imperfections disappear, become irrelevant.